"Qué otra cosa es en realidad vivir sino un constante compartir"

Frederic Solergibert

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1 DE DICIEMBRE 2011. Desde Gandía a GHANA: Simplemente “LAURA”

El mejor momento del día es a eso de las ocho, cuando empieza la ruta del autobús. Tocamos el claxon y empiezan a aparecer niños de la nada, corriendo, con sus uniformes azules y felices. Pero el día todavía se pone mejor. Llegamos al colegio y nos reunimos con los pequeños del orfanato. Sonrisas y más sonrisas, ¿qué mas dan los mosquitos, la lluvia y todo lo demás?
Pasan las horas y cuando terminas y crees que los niños ya están cansados, los más mayores te esperan en la puerta de clase y te gritan: Madam, please, teach us! Y no es que ya no te acuerdes de todo lo que el día anterior te molestaba sino que sabes que eres afortunada de estar dónde estás, con los niños y que no necesitas mucho más. 
Entonces es cuando deseas que el día no acabe nunca, pero te tienes que ir a casa con una mezcla de sentimientos: agradecida porque no puedes imaginarte en ningún otro lugar mejor ni haciendo nada mejor, triste porque tu viaje tiene una fecha de caducidad y se te ha escapado un día más y feliz porque sabes que en pocas horas empezarás la ruta del autobús de nuevo y ni te acordarás de que ayer, por unos segundos te invadió la tristeza.

LAURA (Gandía)
Voluntariado en Akwadum Christian Village, GHANA.






1 DE NOVIEMBRE 2011. NEREA & AFRICA


Resulta muy difícil resumir una experiencia así en unas cuantas líneas. Han sido tantos momentos, tan intensos y tantas sensaciones nuevas que para comprenderlo es necesario vivirlo en primera persona.
Es realmente increíble la acogida de la gente, lo dan todo a cambio de nada y, por supuesto, los niños, capaces de hacer que te olvides de todo mientras estás con ellos. Una sonrisa, un abrazo, una mirada, una caricia, son regalos continuos que te hacen cambiar la forma de ver la vida. Es, sencillamente, único e inolvidable. Ahora entiendo a todo aquel que dice que en este tipo de viajes recibes más de lo que das. Es cierto. Me siento muy agradecida y muy afortunada por haber tenido esta oportunidad de conocer otra realidad, otra cultura, otra forma de vivir. Yo, habré aportado mi granito de arena, parte de mi tiempo y poco más, pero a cambio he recibido todo un desierto repleto de generosidad, bondad, gratitud, cariño...
A nivel personal, el aprendizaje es enorme. He descubierto capacidades y sensaciones que desconocía y he vuelto cargada de ilusión y energía para seguir ayudando a esos niños. Para todo aquel que esté pensando en realizar un voluntariado, que no lo piense más, es imposible arrepentirse. Yo volveré lo antes posible. No quiero dejar de dar las gracias a todos los que me habéis ayudado y apoyado en esta aventura. GRACIAS!!

NEREA VELASCO (Bilbao)
Voluntariado en Akwadum Christian Village, GHANA.